Escritores lumpen: William Henry Davies

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Escritores, Gales

De nada sirve ya disculparme por subir post hasta ahora, lo sé. Grandes cambios positivos se gestan en este blog, lo prometo. Entre la vida de negra literaria y otros compromisos, no he podido dedicarle a este post el tiempo que merece. La cuestión es que, antes de subir todo lo que tengo en cola de espera, lo primero de lo que quería hablar es de este libro, escrito por un personaje curioso, uno de esa raza de los descastados, de los vagabundos sin remedio, de los libres de oficio.

Entrados en el tema, quiero hacer una observación sobre eso que Nazaret Castro dio en llamar acertadamente (aunque hablando de Néstor Sánchez en este artículo de El mundo), escritores lumpen (lumpen: Grupo social urbano formado por los individuos socialmente marginados, como indigentes, mendigos, etc.) El señor bien vestido y sonriente que aparece en la portada de este post parece todo menos uno de estos, lo sé. Pero William Henry Davies, antes de convertirse en un renombrado escritor, se dedicó a vagabundear a la buena de Dios.

William Henry Davies fue uno de esos escritores forjados por los caminos de la vida, y que la Editorial Defausta, de reciente creación, tuvo a bien rescatar. Davies nació en en 1871, en Newport, Gales. El acatamiento de las normas no era lo suyo, a menudo se metía en peleas y robaba cosas, por lo que más de una vez terminó en la cárcel (la primera por delincuencia juvenil, las siguientes, por voluntad, para tener un lugar donde resguardarse durante el invierno en compañía de amigos). No le gustaba la escuela, pues, y tampoco las reglas, lo que sí le gustaba eran las historias que le contaba su abuelo, un viejo capitán de mar, y la poesía. En Autobiografía de un vagabundo, Davies cuenta estos y otros recuerdos de una forma amena y desenfadada, y de modo que su autobiografía resulta, además de un libro de memorias, una novela de crecimiento y una novela de aventuras.

He pensado siempre que lo más complicado de narrar es la propia vida, por la sencilla razón de que para darle sentido narrativo a la materia prima de la experiencia se necesita un alejamiento, mismo que Henry Davies usa a su favor para crear un relato en el que, de verdad, lo que menos importa es si eso pasó realmente o no. Sé que muchos lectores y espectadores caen redondos ante una promesa como “basado en hechos de la vida real”. A mí me molesta un poco esta pretensión porque el hecho de que haya ocurrido o no de ninguna manera hace que una historia sea menos verdadera. Lo que importa, a mi juicio, es la literatura, y esta puede crearse de los lugares más recónditos y más luminosos, de la melancolía y de la euforia, de la soledad y del hastío. En Henry Davies encontré precisamente aquello que normalmente busca un lector: la condición humana narrada con honestidad. Este es, sobre todo, un libro honesto, no porque sea una autobiografía, sino porque tiene su origen en la necesidad pura de narrar y de vivir, y no en la necesidad de subordinar la vida a la narrativa. Alguna vez escuché a un amiguito poeta decirle a otro (abstemio, decente y excelente poeta) que no podía escribir poesía si no se había ido de putas y no se había puesto hasta la madre. Difiero radicalmente con esta postura, porque pienso que uno puede hacer literatura así esté encerrado en una cabaña en el bosque. Autobiografía de un súper vagabundo no es un libro pretencioso. No subordina una cosa a la otra. Es lo que es.

Pienso, hablando de escritores lumpen, en Sergiusz Piasecki, que era contrabandista y que escribió El enamorado de la osa mayor, una de las novelas más conmovedoras, honestas y vigorosas de la prosa contemporánea, y cómo no, en el noruego Knut Hamsun, a quien ya todos conocemos, y por supuesto, al inolvidable Genet, quien, he de confesar, sí creo que le encantaba subirse al escenario en su papel de maldito. Pero bueno, le salió más que bien.

Es de aplaudir el trabajo y el esfuerzo de Defausta para traernos libros tan conmovedores, ágiles y honestos como este. Si llega a sus manos, no lo dejen escapar.

Fin del comunicado.

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Escrito por

Me gusta la literatura y escribo. Me llamo Aura.

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