Angel Wagenstein

Deja un comentario
Bulgaria, Escritores

En 1492, como todo mundo sabe, por orden de los reyes católicos y para huir del destino prometido por la Inquisición, los judíos tuvieron que abandonar España. Miles de familias sefardíes se refugiaron en diversas ciudades de los Balcanes, hervidero étnico y lingüístico que cinco siglos después, el sociólogo esloveno Žižek denominaría el “subconsciente de Europa”. El escritor y cineasta búlgaro Angel Wagenstein se cuenta entre los descendientes de aquel lejano exilio.

Wagenstein, nacido en Plóvdiv en 1922, posee una biografía semejante a la de muchas otras personas consideradas elementos indeseables por el régimen político en ascenso. Durante su juventud se hizo miembro de un grupo anti-fascista, después fue arrestado y condenado a muerte por los nazis, para finalmente ser liberado cuando el Ejército Rojo entró a su país. Wagenstein se dedicó en un principio al cine. El guión de la cinta La estrella de David le valió el Premio Especial del Jurado en el Festival de Cannes en 1959.

Con poco más de 70 años, Wagenstein emprendió la escritura de un tríptico sobre el destino de los judíos, editado en español por Libros del Asteroide. El Pentateuco de Isaac: sobre la vida de Isaac Jacob Blumenfeld durante dos guerras, en tres campos de concentración y en cinco patrias, ostenta en el subtítulo la síntesis del periplo hebreo en los años más vergonzosos de la civilización occidental. A diferencia de escritores como Kertesz, Améry o Primo Levi, cuya obra implica una solemne reflexión en torno a la Shoah y sus consecuencias, en El pentateuco, Wagenstein disfraza el perverso absurdo del siglo xx con el atuendo de novela de crecimiento narrada mediante ironía y humor negro. La historia de Isaac está impregnada de acordeones gitanos, chistes judíos, olor a cantina y sol negro de Siberia. Para sobrevivir, este antihéroe ejerce “el ancestral arte judío de hacerse el tonto”, y en esto es semejante al bravo soldado Schweik de Jaroslav Hasek. Si  Dios tuviera ventanas, se lee en el epígrafe, hace mucho que le habrían roto los cristales.

Las últimas dos partes de la trilogía son historias de ciudades imposibles, relatos de raíces mutiladas y porvenir incierto. Lejos de Toledo narra la vuelta de Albert Cohen a su Plóvdiv natal. Al llegar descubre que de su antiguo mundo sólo sobreviven dos personas: la que fuera su amor de la infancia y el anciano fotógrafo del barrio que, antes de prenderse fuego dentro de su taller, desentierra por última vez la historia de la ciudad mediante fotografías.

En Adiós, Shanghai, siguiendo la deportación de varios personajes, la crónica y la ficción se conectan hasta trazar un mapa del exilio judío que termina en el confín del mundo: China, el último puerto de supervivencia. La narrativa de Wagenstein replantea desde diversos ángulos y matices la pregunta sobre el silencio el Occidente, sugiriendo así que cada quien ejerce, cuando le parece conveniente, ese ancestral arte de hacerse el tonto.

pentateuco

Anuncios
Escrito por

Me gusta la literatura y escribo. Me llamo Aura.

¿Qué piensas?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s