Vintila Horia

1 comentario
Escritores, Rumania

La idea de que la poesía después de Auschwitz era un acto de barbarie, a pesar de ser errónea, detonó reflexiones sustancialesen la reconstrucción del pensamiento del siglo pasado. La respuesta más inmediata al horror del exterminio fue el cuestionamiento a los valores y al saber humanista como sustento indiscutible de la civilización. De las ruinas de ese Occidente caído en desgracia, Vintila Horia levantó los cadáveres de varios hombres que, desde diferentes épocas, habían contribuido a erigir el mundo ahora despedazado.

            Vintila Horia (1915-1992), diplomático, filósofo y novelista, nació en Segarcea, Rumania. En 1944 fue arrestado por los nazis y llevado a un campo de concentración. Un año después fue liberado y partió al exilio, como Cioran, Eliade y otros tantos intelectuales europeos. Después de residir durante algunos años en Italia y en Argentina, se instaló en Madrid, donde finalmente adquirió la nacionalidad española.

En Dios ha nacido en el exilio (1960), Horia reconstruyó, mediante las notas de un diario ficticio, el universo intelectual y emocional de un Ovidio derrotado y a la vez renovado por su exilio en Tomos, hoy Constanza, la última ciudad de los confines rumanos.

Con esta novela, el también autor de Un sepulcro en el cielo (1987), que ya escribía tanto en francés como español, se hizo merecedor del premio Goncourt, pero su defensa de los valores de derecha (“el amor, la familia, la fe religiosa, la moral, el heroísmo en la guerra como en la paz”) lo convirtió en blanco de una campaña de desprestigio emprendida por Sartre, quien lo acusó de filofascista y le hizo renunciar al galardón.

La búsqueda metafísica de Vintila Horia era una conciencia sustentada en la imposibilidad de conocer la esencia de las cosas mediante lo perceptible, pero con la firme convicción de que existe un mundo perfecto, verdadero y secreto. En La séptima carta (1964), Horia escribe desde la voz de Platón. El discípulo de Sócrates se muestra decepcionado al comprobar que la República que él había construido mediante palabras e ideas era un objetivo irrealizable; que los políticos no eran filósofos y a los filósofos no se les permitía hacer política. Platón, lo mismo que Ovidio, había comprendido la escisión histórica en la que una época terminaba y otra comenzaba.

Paradójicamente, las ficciones históricas poseen un valor literario sólo cuando rebasan el nivel histórico, cuando el relato trasciende la anécdota y es capaz de establecer un diálogo o una analogía con otros tiempos. Igual que el Quo Vadis de Sienkewicz o los Tres cantos fúnebres por Kosovo de Kadaré, la obra narrativa de Horia alcanza esos niveles de reflexión filosófica, abiertos a cualquier época y hombre, y que son legítimos antes o después del desastre humanista.

Aquí un sitio dedicado a Vintila Horia

Los reinos velados: la sutil urdimbre en la que se tejen los destinos humanos, el mundo de las ideas, la mística, los universos paralelos, el canto de las sirenas, continuarán resonando en su misterio. La fe religiosa de Vintila Horia, más que en dios, era en saber mirar la pintura oculta del mundo.

Anuncios
Escrito por

Me gusta la literatura y escribo. Me llamo Aura.

One thought on “Vintila Horia”

¿Qué piensas?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s