Ferenc Karinthy

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Hungría

Cuando Ferenc Karinthy imaginó el escenario de lo que después se convertiría en su novela más célebre, Metrópolis, probablemente pensó en una ciudad soviética de acento kafkiano, con paisajes de hormigón y gente sin rostro; una urbe de pesadilla donde cualquier forma de entendimiento estuviera fuera del alcance y la supervivencia del individuo dependiera del azar. Una imagen urbana revivida en el imaginario de la Hungría del Pacto de Varsovia.
Ferenc Karinthy nació en 1921 en Budapest y murió en 1992 en la misma ciudad. Era hijo de Frigyes Karinthy, también famoso escritor y periodista que propuso por primera vez la teoría de los seis grados de separación (según la cual en una cadena de seis personas todo el mundo se conoce). La formación literaria Karinthy hijo transcurrió entre la Segunda Guerra Mundial y la posguerra y, como la mayoría de los intelectuales de su generación, se sumó en primera instancia al partido socialista y optó por el realismo literario. Sin embargo, también como el resto, comenzó a criticar el sistema que un día había idealizado. Metrópolis fue publicada por primera vez en 1970, y es la historia de Budai, un lingüista (Karinthy mismo era doctor en lingüística) que debe viajar a Helsinki a dar una conferencia. Sin darse cuenta, toma otro avión y, cuando llega a su destino, nota horrorizado que no está en Finlandia, sino en una ciudad que no guarda semejanza con ninguna que él haya visto, y cuyos habitantes se comunican en una lengua sin gramática, más parecida a un galimatías indescifrable que a cualquier lenguaje articulado conocido por el hombre. Al principio se lo toma con humor y logra cambiar un poco de dinero local, pero cuando se le termina, el pobre Budai experimenta una despersonalización operada por la propia urbe, que no le permite habitarla, pues haga lo que haga no logra darse a entender; después de trescientas páginas sigue sin saber dónde está, no puede salir de ahí, no puede leer la ciudad ni a la gente que circula interminablemente por las calles grises sin fin.
Otra novela, La edad de oro, de 1972, es una reelaboración judía y en tiempos de guerra del  arquetipo de Don Juan, donde el protagonista, Jószef Beregi, se las arregla para sobrevivir el bombardeo a expensas de las mujeres a quienes enamora para que le den comida, alojamiento y tabaco. Sin otro talento que el carisma y la retórica, el héroe logra conseguirse un destino y salvarse.
A pesar de las evidentes diferencias entre el tema y la forma, ambas historias giran alrededor del mismo problema: la supervivencia del individuo. Las comparaciones entre Metrópolis y otros relatos distópicos son quizás inevitables: Un mundo feliz, El proceso y 1984 se encuentran en un corte semejante de pensamiento, salvo que quizás en Karinthy hay esperanza. Karinthy fue un autor prolífico que, gracias al rescate y a la labor editorial de Funambulista, comienza a ser conocido entre los lectores de habla hispana.

9788496601840

La obra de Karinthy trasciende  porque la metáfora se eleva más allá de la lectura histórica y localista: Metrópolis es, en el nivel simbólico, el enfrentamiento del hombre contra la ciudad mecanizada, contra la maquinaria a secas, pero también contra la uniformización del pensamiento: es la lucha por la individualidad.

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Escrito por

Me gusta la literatura y escribo. Me llamo Aura.

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